El refugio de la Axerquía: Crónica (y fotos) de Love of Lesbian en el Festival de la Guitarra de Córdoba 2026

Hay conciertos que se cubren con la mente fría del encuadre perfecto, y luego están esas noches donde el ambiente te atrapa tanto que cuesta mantener el ojo pegado al visor. Eso ocurrió el pasado 1 de julio en el Teatro de la Axerquía, la noche en que Love of Lesbian inauguró el escenario al aire libre de la 45ª edición del Festival de la Guitarra de Córdoba. Con una pista rozando el lleno y el calor de una noche de verano, los catalanes plantearon un reencuentro emocional de los que se recuerdan años.

Disparar en La Axerquía siempre tiene una magia especial por su acústica y la cercanía de la grada, pero con Santi Balmes al frente, el trabajo se vuelve pura dinamita visual. Santi no es un vocalista estático; habita el escenario, gesticula con ironía, bromea y, al segundo siguiente, te clava una mirada de absoluta vulnerabilidad.

Musicalmente, el show de su gira de despedida antes de su anunciado descanso fue una montaña rusa. Abrieron fuego con la garra de su nuevo material, como Ejército de salvación o la vibrante Contradicción, temas que en directo suenan compactos y potentes. A través de la lente se nota la complicidad de una banda con un cuarto de siglo a sus espaldas: las miradas de reojo, las sonrisas cómplices y la precisión con la que manejan las intensidades.

El setlist estuvo balanceado para que las nuevas canciones convivieran con los clásicos que han marcado a generaciones. Cuando sonó la hipnótica El poeta Halley, la atmósfera se volvió casi mística, un momento ideal para aprovechar las luces del escenario y buscar siluetas a contraluz.

Bastaron los primeros acordes de Allí donde solíamos gritar para que el teatro entero se transformara en un coro gigante. Ver a miles de personas cantando a pleno pulmón fue un momento de piel de gallina. Remataron la faena con la energía de La Champions y el Mundial, dejando la adrenalina de Córdoba en lo más alto.

Love of Lesbian demostró en Córdoba que sus canciones son refugios emocionales compartidos. Yo me vuelvo a casa con la tarjeta de memoria llena de momentos imborrables.

 

EL DÍA QUE EL GRAN TEATRO VIAJÓ A  1985

Hay noches en las que colgarse la cámara al cuello se siente como un auténtico privilegio, y la del pasado 27 de junio en el Gran Teatro de Córdoba fue, sin duda, una de ellas. Como antesala de lujo para el 45º Festival de la Guitarra, la formación gallega Brothers in Band aterrizó en la ciudad con el cartel de «entradas agotadas» colgado en la puerta y una misión clara, revivir pieza por pieza el mítico Brothers in Arms en su 40º aniversario.

Para quienes nos dedicamos a la fotografía de conciertos, un concierto no solo se escucha, se observa meticulosamente. Y visualmente, lo de esta banda es un viaje en el tiempo en toda regla.

Cuando haces fotos en un tributo, el mayor peligro es captar una caricatura. Sin embargo, ver a Angelo Fumarola a través del visor de la cámara es casi irreal. No es solo que clone la técnica limpia del fingerpicking de Mark Knopfler o que su voz dibuje esa atmósfera medio recitada tan característica, esa inclinación casi mística sobre su Fender Stratocaster o la mítica Gibson Les Paul, la forma de gesticular sin aspavientos y la honestidad con la que transmite cada nota. Hubo momentos en los que, mientras ajustaba el enfoque, se me olvidaba por completo que estaba en 2026.

Fueron dos horas de pura nostalgia
El repertorio estuvo medido al milímetro para recrear la histórica gira mundial de dIRE sTRAITS entre 1985 y 1986. La banda que acompaña a Fumarola suena como un auténtico cañón.

Sonaron, por supuesto, los himnos que todos teníamos en la cabeza, pero interpretados con una fidelidad y un respeto que pusieron en pie a todo el teatro en más de una ocasión. El listón para las noches grandes que se avecinan en el Festival de la Guitarra ha quedado, oficialmente, por las nubes.